Los orígenes de las hamacas empezaron hace más de mil años en América Latina. En muchos museos de ciudades de Latinoamérica se conservan hamacas antiguas, lo que indica que en las culturas precolombinas se encuentran los primeros indicios de la utilización de las hamacas. Hablamos de México, Guatemala Nicaragua, El Salvador, Costa Rica, Brasil y Ecuador todos ellos con una rica herencia asociada a las hamacas.
La palabra hamaca proviene del taíno y significa red para pescado. También tiene origen en el chinchorro que en América significa red de pesca y se relaciona a su uso como hamaca o cama en faenas de pesca y lugares apartados de la residencia.
Orígenes mayas de la hamaca
Se ha consensuado los orígenes de la hamaca en la cultura maya. Esta cultura fue una de las más avanzadas de la época. Construyeron pirámides, su sistema de escritura, eran matemáticos y astrónomos y diseñaron una hamaca muy ingeniosa.
Su sistema de tejer, los procedimientos y técnicas de elaboración y sus fibras elásticas y suaves eran toda una revolución en la época. Los artesanos perfeccionaron poco a poco la técnica de elaboración de la hamaca, pues crearon el tejido con que se sigue haciendo hasta hoy, para que la red resultara más cerrada y sin nudos.
Las primeras hamacas fueron tejidas de una corteza de árbol llamado hamak. La planta de sisal (similar a la del Aloe Vera) sustituyó más tarde a la corteza como material preferido. Esta era más abundante y sus fibras eran más suaves y elásticas. El algodón tiene un uso relativamente reciente, de hace 50 o 60 años.
Extensión de la hamaca por Latinoamérica
Con las rutas comerciales entre las naciones indígenas, la hamaca se extendió y se empezó a confeccionar en muchos estilos que han evolucionado, como la hamaca de tela típica del Brasil. Las hamacas son tan importantes en el corazón de la gente de Latinoamérica que incluso en las casas más humildes existen ganchos en las paredes para colgarlas. Las hamacas son, especialmente en zonas rurales con un clima sumamente cálido, elementos imprescindibles para el descanso.
Por su parte, en el mar del caribe tenían por costumbre que el novio le enviara a la novia una hamaca como símbolo del casamiento. También la usaban en los ritos funerarios como el lugar de reposo de los muertos embalsamados antes del entierro. Incluso, era usada como depósito en el que ofrendaban el oro a sus dioses. La hamaca era y es para estas culturas mucho más que una cama en el aire.
Extensión de la hamaca en Europa
Con Cristóbal Colón y su descubrimiento del “Nuevo Mundo”, la hamaca fue extendida por Europa. No obstante, la miniatura en el manuscrito ilustrado el Salterio de Luttrell, datado alrededor de 1330, prueba la existencia de hamacas en Europa antes del descubrimiento de América por Cristóbal Colón.
Los marineros ingleses y franceses apreciaban las hamacas por ser un lugar para el descanso. Se le utilizaban mucho en las embarcaciones para el reposo de los navegantes, pues las camas de barco eran duras y poco reconfortantes. Estas hamacas eran estrechas y de lona, con lo que se sudaba mucho. No obstante, eran más cómodas que las camas.

Tipos de hamacas en la actualidad
Actualmente hay una gran variedad de hamacas. Hay hamacas para excursionistas que incluyen mosquiteras y son mucho más ligeras. Se pueden plegar en un tamaño compacto y pesan menos de medio kilo. Su tejido sintético las muy transpirables y de secado rápido, con lo que no retienen la humedad.
También hay hamacas de con soportes de metal o de madera. Estas hamacas no necesitan de ningún agarre, pues ya vienen con su propia estructura. Son muy decorativas y pueden colocarse tanto en interior como en exterior. Ocupan más espacio y son algo más caras, pero son muy prácticas y cómodas. Dependiendo del uso de cada hamaca, existen soportes suelen ser de madera o metal. Los soportes de metal son más ligeros. No obstante, los soportes de madera son muy decorativos y resistentes.
Las hamacas pueden tener un tamaño doble, para que quepan dos personas o ser simples. Tumbarse en una hamaca clásica acompañado puede ser un poco incómodo, por ello se han diseñado hamacas con barras, que permanecen rígidas y no envuelven el cuerpo. Sin embargo, tumbarse en diagonal es mucho más práctico para observar el paisaje y permite disfrutar de una hamaca clásica en compañía y sin agobios.
Otros modelos son las sillas colgantes, que solamente tienen un punto de suspensión. Estas son muy versátiles, puesto que tienen forma de asiento y permiten hacer actividades mientras se usan. No obstante, deben tener algo más de tela para que se puedan usar también como cama.
Las hamacas pueden tener tejido abierto, si son con forma de cuerda o malla. Estas permiten que el aire corra fácilmente a través del tejido, lo cual es ideal para climas cálidos y húmedos. Las de tejido cerrado son tupidas, por lo que el aire circula con tanta facilidad a través de ellas, pero son más cómodas que las de cuerdas.
Por último, muchas hamacas se componen de algodón y son teñidas con tintes vegetales en variedad de colores y diseños. El algodón es un material muy suave y resistente. Además, no se suele decolorar al sol de la misma manera que otros tejidos teñidos con tintes químicos. Actualmente también hay muchos modelos en fibras poliéster, aunque el material más utilizado para hacerlas es el polipropileno. Estos materiales son menos suaves que el algodón, pero permiten que las hamacas sean más livianas y retengan menos la humedad. Dependiendo del uso de la misma, se debe priorizar una tela u otra.